martes 8 de mayo de 2007

Mundo de candilejas

A la vista de un Rapto de mulatas


Cuando la oscuridad llega para quedarse, se hace un nudo en la garganta de mi candileja. Barato creer en árbol de ideas que se escribirían al compás de la Verdana 10 Navy y mirarían fijo hacia las acciones que vendrían luego. La oscuridad es un buki impertinente que no cabe en mi cama, pretende sacarme del cimborrio donde descanso, pretende nada más.
Érase un hombre descamisado de espaldas al muro de su celda, de boina negra y manos grandes.
Érase un pétalo, o mejor, érase un cirio...
- ¿Es verdad lo de un mundo sin pestañas?
- Toca tus orejas y respira.
Pocas pieles quedarán sin aliño, el cirio se mueve y no se ríe, se seca a la par de una tarde de baldeo y sombras; a su lado el factótum que pretende llenar de piedrecitas su bolsillo, contándole del verde y las arañas, perdiendo la oportunidad del mejor abrazo, procurándolo para el pecado original u original pecado.
Pasó la hora de burlar los cristales con un guiño y tomar de la mano la adultez, llegó la de los ajustes corporales y barbas cortas, de pensar en inglés con un orgasmo interminable de imaginación, alineando los contrastes del tiempo, adelgazando los hechos justificables. Solo es tiempo de dedicar una canción de amor y estar siempre desde este lado del sueño, siendo feliz cuando el otro lo sea y pensando lo mismo del señor dinero.
Cuando la oscuridad osa en quedarse llegan los imbéciles a traducir, la calma se hace palomas y los textos, ay, los textos...carboncillos en bulto que no dicen nada.
- ¿Y qué es una candileja?
- Candileja, mi amor, es sinónimo de tú y yo.



Yoenis.

Desarrollado en un momento de stress